Hace días fui al otro lado con unos compas y nos la pasamos muy chiro, aunque al final nos detuvo la policía.
Fui a comprar fayuca, pero en especial, a vender chatarra, unos tambos de gasolina usados que tenía arrumbados en el patio.
Conocí a un gringo pecoso que se llamaba George y ya quedamos en que yo le iba a vender dichos tambos, aunque me encargó que si él no estaba, lo tratara con el encargado, un negrito o una guera deschabetada.
Yo preferiría al loco McCain, porque ese uey es bien entrón pa’ los moquetes, un rijoso, pues.

El caso es que ya de regreso, un amigo mío, el Rafa, se roba unos BalckBerry y bolas que lo cachan en la movida al muy pendejo.

Yo no me dí cuenta hasta que ya estábamos en México. Me platicó lo sucedido y yo la verdad me sentí incómodo, pa’ pinches verguenzas las que uno tiene que pasar.
Desde aquellos célebres papelones en el extranjero que Fox nos hizo pasar, no sucedía algo similar.

Lo corrí de la casa pero antes de cruzar la puerta me dice:
¿No te interesa un BlackBerry usado? Te lo dejo bara.

El muy méndigo devolvió los aparatos robados al momento de que lo pescaron pero se clavó otros tantos en el calzón.

- Órale, nomás para que veas que no hay resentimientos, te doy 400 pesucos.
- Ehhh! Pinche pelón bañado! Estas cosas son retefinas, súbele un ciego.
- Sopas, ahí van 450.
- Nnnche chaparro transa!
- Ngatumadre que.

Estamos mal. Ya no hay valores. Quererte vender algo robado sin hacer buen precio, es un abuso.
Por cierto, esta madrinola jala con mambo, iren …